por Cris Antemo 13-06-23
A riesgo de invadir el campo de mi columnista colega Fisherman, que aborda temas políticos de variadas especies, no puedo menos que, al menos, dejar testimonio de lo sucedido por estos días, a raíz de la tan mentada presentación del libro del negacionista D´angelo, ya que como consecuencia, ocurrieron cosas que involuntariamente me involucran.
Surfeando las redes sociales, dí con una noticia que contenía una imagen, la cual se me ocurrió comentar, esto como derivación de lo poco que ví (no soporté más de 1 minuto), del video de la charla del negacionista. Esos comentarios tuvieron una consecuencia inesperada para mí, pero vamos por partes:
Esta es la imagen que ví y comenté:
Al pie de esta foto escribía lo curioso que resultaba que el ex-concejal y ex- funcionario, concurriera a sacarse una foto con el pre-candidato Santilli (seguramente buscando posicionarse para reclamar un lugar en las listas), para más tarde, asistir con su hermano, también ex- concejal, a oir a un carapintada que se había alzado contra la Democracia:
Hasta ahí todo normal, ni siquiera me había llamado la atención la amplia cobertura mediática que ocupa cada hecho político que produce el protagonista de la primera foto (ya sea imagen o alguna confusa y enredada carta abierta, escrita con fallida astucia).
Pero grande fue mi sorpresa, un par de días después, cuando me fue imposible acceder a la red social de noticias en la que había comentado. No sólo comprobé que mis comentarios habían sido "expresamente" borrados, sino que además había sido bloqueado para el acceso.
No hay que ser muy sagaz para saber que el propietario de ese pequeño medio debe haber recibido algún que otro mensaje "sugiriendo" la limpieza. No es intención de esta columna comenzar un análisis de los medios locales y su relación con el poder (al menos no hoy), pero deberían saber que la verdad rentada no existe.
Hasta la próxima, atentos y sonrientes.